Gatear antes de caminar es importante porque fortalece los hombros, la espalda y las caderas que luego sostienen la marcha. También entrena el equilibrio, la coordinación entre brazos y piernas y el cálculo de distancias con la vista. Aun así, no es un paso obligatorio. Muchos niños se lo saltan y caminan con normalidad, así que conviene saber cuándo preocuparse y cuándo confiar en su ritmo.
Qué desarrolla el gateo en el bebé
Gatear es un ejercicio completo para el bebé. Le obliga a coordinar varias partes del cuerpo a la vez.
Lo más característico es el patrón cruzado. El bebé mueve el brazo derecho a la vez que la pierna izquierda, y viceversa. Ese movimiento alterno obliga a los dos hemisferios cerebrales a comunicarse constantemente. Durante años se ha relacionado con la lectura y la escritura, aunque los estudios no lo han confirmado.
Estos son los beneficios físicos más concretos:
- Fortalece hombros, brazos, espalda y caderas
- Prepara la musculatura que después sostendrá la marcha
- Desarrolla el equilibrio y la estabilidad del tronco
- Mejora la coordinación ojo-mano al calcular distancias
- Estimula el sistema vestibular, clave en el equilibrio
- Favorece el reconocimiento del propio cuerpo en el espacio
El gateo prepara de forma natural el cuerpo para caminar. Algunos estudios sobre neurodesarrollo señalan que los niños que gatean antes de caminar muestran mejores interacciones en las redes cerebrales asociadas al control postural. Aun así, la comunidad científica no lo considera un hito imprescindible ni un predictor único de buen desarrollo.
Cuándo empiezan a gatear los bebés
La mayoría empieza entre los siete y los diez meses. El rango de normalidad es amplio. Algunos gatean antes de sentarse de forma estable. Otros después. Y otros se saltan esta fase directamente.
La Organización Mundial de la Salud incluye el gateo entre los seis hitos motores fundamentales del desarrollo infantil temprano. Y aquí está el dato curioso: de esos seis hitos, el gateo es el único que no sigue un orden fijo.
| Hito motor | ¿Sigue un orden fijo? |
|---|---|
| Sentarse sin apoyo | Sí |
| Pararse con apoyo | Sí |
| Caminar con apoyo | Sí |
| Pararse solo | Sí |
| Caminar solo | Sí |
| Gatear con manos y rodillas | No |
Algunos bebés gatean antes de ponerse de pie con apoyo. Otros después. Y un porcentaje no llega a gatear nunca, y pasa directamente a caminar.
Por eso muchos pediatras y fisioterapeutas insisten en no comparar a un bebé con otros de su entorno. Cada niño explora el movimiento a su manera:
- Algunos se arrastran apoyando el abdomen antes de levantarlo del suelo
- Otros se desplazan sentados dando pequeños saltos
- Otros pasan directamente de estar sentados a ponerse de pie sujetándose a un mueble
Qué pasa si un bebé no gatea pero sí camina
Si un bebé no gatea pero sí camina, casi siempre es una variante normal del desarrollo. En el estudio de la OMS sobre hitos motores, con 816 niños sanos de cinco países, un 4,3 % no llegó a gatear con manos y rodillas. Lo que conviene mirar es cómo evoluciona su movimiento en conjunto. Un bebé que se sienta, se gira y explora el suelo con soltura va por buen camino, aunque se salte el gateo.
Es una de las dudas que más se repiten en consulta. Sobre todo cuando otros bebés de la misma edad ya se desplazan y el propio hijo no muestra interés.
Consecuencias de no gatear de bebé: lo que dicen los estudios
Los estudios no han encontrado consecuencias de no gatear de bebé cuando el resto del desarrollo va bien. El gateo varía tanto de un niño a otro que los CDC de Estados Unidos lo sacaron en 2022 de su lista de hitos del desarrollo. Estas son las ideas que más se oyen en consulta y lo que se sabe de cada una.
| Lo que se suele oír | Lo que dicen los estudios |
|---|---|
| Tendrá problemas para leer o escribir | La Academia Americana de Pediatría lo descarta. La idea viene de una teoría de Glen Doman y Carl Delacato de hace más de 60 años, y los estudios la desmintieron. |
| Andará más tarde o peor | En el estudio de la OMS, el gateo es el único hito motor que no sigue un orden fijo antes de andar. Un 4,3 % de los niños sanos no llegó a gatear. |
| Le faltará coordinación entre los dos lados del cuerpo | El gateo entrena el movimiento cruzado de brazos y piernas. Ningún estudio ha probado un déficit en quien no gatea. Girarse, arrastrarse y trepar trabajan lo mismo. |
| Tendrá menos fuerza en hombros y manos | Esa fuerza sale de apoyarse en las manos estando boca abajo. Si no gatea, dale ratos boca abajo y juegos en los que se apoye en las manos. |
Importa más el motivo por el que no gatea. Si se lo salta porque ya se pone de pie y se mueve con soltura, no hay de qué preocuparse. Si no gatea porque le cuesta sostener el tronco o no aguanta boca abajo, merece la pena valorarlo.
Cuándo puede ser señal de algo a valorar
La ausencia de gateo por sí sola rara vez es motivo de alarma. Sí conviene prestar atención si se combina con otras señales:
- Falta de fuerza en el tronco
- Dificultad para mantenerse sentado con estabilidad a partir de los diez meses
- Poco interés por el movimiento en general
- Rechazo sistemático de la posición boca abajo desde los primeros meses
En esos casos, una valoración ayuda a descartar que exista una dificultad de base. El objetivo de la valoración es tener información objetiva, sin buscar problemas donde no los hay. Esa información puede tranquilizar a la familia, o permitir empezar a trabajar cuanto antes si hace falta.
Qué hacer para fomentar el gateo en casa
No es obligatorio, pero fomentarlo tiene sentido por sus beneficios. Algunas pautas sencillas ayudan mucho:
- Ofrecer tiempo diario boca abajo desde los primeros meses
- Colocar juguetes ligeramente fuera de su alcance para motivar el desplazamiento
- Evitar el uso prolongado de hamacas, tronas o andadores
- Dejar al bebé descalzo o con calcetines antideslizantes durante el juego en el suelo
- Preparar un espacio despejado y seguro, sin exceso de estímulos visuales o sonoros
El contacto directo con el suelo mejora la propiocepción. Y facilita el agarre al desplazarse. Un espacio tranquilo ayuda al bebé a concentrarse en el movimiento sin distraerse.
Pantallas, hamacas y gateo
Hoy muchos bebés pasan largos ratos sujetos en hamacas, carritos o sillas. Y a menudo también delante de una pantalla. Ese tiempo se resta al juego en el suelo, que es donde se prepara el gateo.
La OMS publicó en 2019 sus directrices de actividad y sedentarismo para menores de cinco años. Para los bebés de menos de un año recomienda:
- Juego activo en el suelo: varias veces al día, cuanto más, mejor.
- Tiempo boca abajo: al menos 30 minutos repartidos a lo largo del día si aún no se desplaza.
- Poco tiempo sujetos: no más de una hora seguida en carritos, hamacas o sillas.
- Sin pantallas: a esta edad no se recomienda ningún tiempo de pantalla.
Un bebé que mira una pantalla está quieto. No se estira hacia los objetos ni cambia de postura. Y esas acciones son justo las que acaban llevando al gateo. Por eso, en consulta explicamos a las familias por qué es importante que los bebés gateen antes de caminar y cómo organizar el tiempo en el suelo.
Cómo ayuda la fisioterapia pediátrica
Cuando existe una dificultad real en el desarrollo motor, la fisioterapia pediátrica trabaja directamente sobre esas bases. Puede ser retraso en el gateo, poco tono muscular o asimetrías en el movimiento.
En Equilibrio Salud Integrativa valoramos el desarrollo motor de cada niño de forma individual. Sin comparaciones rígidas con tablas genéricas. Diseñamos sesiones lúdicas adaptadas a su edad, pensadas para estimular:
- La fuerza del tronco y las extremidades
- El equilibrio y la estabilidad
- La coordinación que el gateo normalmente entrena
La intervención temprana es especialmente útil cuando aparecen varias señales a la vez, y no la falta de gateo por sí sola.
Las sesiones se plantean siempre desde el juego. Cada ejercicio se adapta a lo que el bebé disfruta. Se evita cualquier presión que pueda generar rechazo hacia el movimiento. El objetivo es acompañar el proceso natural del niño, sin forzar ningún hito concreto.
Los padres forman parte activa de este proceso. En cada sesión se explican pautas sencillas para reforzar en casa lo trabajado en consulta. El avance no depende solo del tiempo con el fisioterapeuta. Depende también de la continuidad en el día a día.
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Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio que el bebé gatee antes de andar?
No es estrictamente obligatorio. Un porcentaje de bebés se salta esta fase y pasa directamente a caminar, sin que eso implique un problema de desarrollo. Aun así, el gateo aporta beneficios musculares y neurológicos que conviene fomentar cuando es posible.
¿A qué edad deben empezar a gatear los bebés?
La mayoría empieza entre los siete y los diez meses. El rango de normalidad es amplio. Algunos gatean antes de sentarse con estabilidad. Otros bastante después. Eso no indica ningún problema por sí solo.
¿Qué hago si mi bebé no quiere gatear?
Ofrécele tiempo diario boca abajo. Coloca juguetes a poca distancia para motivar el desplazamiento. Reduce el uso de hamacas o tronas que limitan el movimiento libre. Si combina la falta de gateo con poco tono muscular o dificultad para sentarse, conviene una valoración.
¿El uso de andadores afecta al gateo?
Sí, puede interferir. Los andadores colocan al bebé en posición vertical antes de que su cuerpo esté preparado. Y reducen el tiempo que pasa explorando el suelo. Ahí es donde se entrena buena parte del desarrollo motor previo a caminar.
¿Cuándo debo consultar con un fisioterapeuta pediátrico?
Si notas asimetrías en el movimiento, poca fuerza para sostener el tronco, o rechazo constante de la posición boca abajo. También si el desarrollo motor global parece estancado para su edad. Una valoración temprana ayuda a actuar cuanto antes si hace falta.
¿Por qué es importante gatear antes de caminar?
Sobre todo por el patrón cruzado, que obliga a mover a la vez el brazo de un lado y la pierna del otro. Ese movimiento entrena la coordinación entre ambos hemisferios cerebrales. También fortalece el tronco y los hombros que sostendrán la marcha. No es imprescindible, aunque sí muy beneficioso cuando ocurre de forma natural.


