Con la llegada del frío, la fisioterapia respiratoria pediátrica cobra especial relevancia. En esta época del año, los cambios de temperatura y el aumento de virus respiratorios hacen que muchos niños sufran mocos, tos o dificultad para respirar. El paso del verano al invierno suele traer un repunte de patologías como bronquiolitis, asma infantil o infecciones respiratorias bajas. En este contexto, la fisioterapia respiratoria se convierte en una herramienta clave para ayudar a los más pequeños a respirar mejor, recuperarse antes y prevenir complicaciones.
¿Qué es la fisioterapia respiratoria pediátrica?
La fisioterapia respiratoria infantil es una especialidad centrada en mejorar la función pulmonar y el patrón respiratorio del niño. A través de técnicas suaves y seguras, el fisioterapeuta ayuda a eliminar secreciones, optimizar la ventilación y reducir el esfuerzo al respirar, respetando siempre el desarrollo fisiológico y la comodidad del pequeño.
A diferencia de los tratamientos convencionales, este abordaje no solo alivia los síntomas, sino que actúa sobre la causa del problema y previene complicaciones futuras.Un estudio publicado en Anales de Pediatría demostró que la aplicación de técnicas de espiración lenta prolongada en lactantes con bronquiolitis mejora la saturación de oxígeno y reduce la dificultad respiratoria.
Beneficios y resultados en niños
Los beneficios de la fisioterapia respiratoria pediátrica van mucho más allá del alivio puntual. Favorece la eliminación de mocos, mejora la ventilación pulmonar y fortalece la musculatura respiratoria. Gracias a ello, los niños se recuperan antes y tienen menos recaídas. Además, mejora el descanso nocturno, disminuye la tos persistente y facilita la alimentación en bebés, ya que respirar mejor les permite succionar sin esfuerzo.
Estudios recientes confirman su eficacia en casos de atelectasias, asma infantil o fibrosis quística, demostrando su papel en la mejora de la calidad de vida y en la reducción de medicación broncodilatadora.
Qué patologías puede tratar la fisioterapia respiratoria pediátrica
Durante los meses fríos, los virus respiratorios circulan con mayor facilidad, y los niños pequeños, con un sistema inmunitario aún en desarrollo, son especialmente vulnerables. La fisioterapia respiratoria puede aplicarse en una amplia variedad de situaciones:
Desde bronquiolitis y bronquitis recurrentes, pasando por asma infantil, neumonías, fibrosis quística o atelectasias postquirúrgicas, hasta patologías neuromusculares que afecten la función respiratoria. En todos estos casos, el objetivo es el mismo: mejorar la ventilación pulmonar y reducir la dificultad respiratoria mediante técnicas seguras y adaptadas a la edad del niño.
“La fisioterapia respiratoria pediátrica es una herramienta eficaz y segura para tratar y prevenir las enfermedades respiratorias más frecuentes en la infancia.”
En bronquiolitis, la fisioterapia ayuda a despejar las vías respiratorias sin necesidad de fármacos, facilitando la eliminación del moco y reduciendo la fatiga respiratoria. En asma, las técnicas respiratorias y los ejercicios de control ventilatorio ayudan a mejorar la función pulmonar y a reducir la frecuencia de crisis, complementando el tratamiento médico habitual. En enfermedades crónicas como la fibrosis quística, se convierte en una parte fundamental del manejo diario, ayudando a mantener la función pulmonar y prevenir complicaciones graves (Servicio Navarro de Salud, 2023).
Acompañamiento junto con los tratamientos tradicionales

La fisioterapia respiratoria no sustituye al tratamiento médico. Actúa como complemento del abordaje tradicional. Mientras el pediatra se ocupa de controlar la infección con antibióticos o broncodilatadores, el fisioterapeuta trabaja en mejorar la mecánica ventilatoria y facilitar la eliminación de secreciones. Este enfoque conjunto acelera la recuperación, reduce la tos y ayuda al niño a respirar con menor esfuerzo.
En Equilibrio Salud Integrativa, tratamos cada caso de forma individual. Evaluamos el momento evolutivo de la enfermedad, el estado general del niño y las necesidades de la familia. Además, enseñamos a los padres ejercicios y pautas sencillas que pueden aplicar en casa para reforzar el tratamiento y mantener los pulmones despejados.
¿Cuándo acudir al fisioterapeuta respiratorio infantil?
Conviene acudir a un especialista cuando el niño presenta tos persistente, mucha mucosidad, fatiga al respirar o episodios repetidos de dificultad respiratoria.
Tras una bronquiolitis, neumonía o gripe, la fisioterapia respiratoria facilita la recuperación y previene secuelas. En niños con asma o patologías crónicas, las sesiones periódicas ayudan a mantener la función pulmonar y reducir crisis.
Cómo prevenir las patologías respiratorias infantiles
Además del tratamiento, la prevención juega un papel fundamental. Mantener una correcta higiene respiratoria, favorecer la actividad física y cuidar la hidratación ambiental del hogar son medidas básicas para reducir el riesgo de infecciones. Los fisioterapeutas respiratorios también enseñan a los padres ejercicios de soplo, respiración nasal y control postural que fortalecen la función pulmonar de los niños.
El inicio del otoño y el invierno es el momento ideal para reforzar la salud respiratoria con programas preventivos personalizados, especialmente en niños con antecedentes de bronquiolitis o asma. Una buena preparación respiratoria antes de los meses fríos puede marcar la diferencia entre un invierno lleno de catarros y un periodo más saludable y tranquilo para toda la familia.
En resumen
La fisioterapia respiratoria pediátrica es un recurso seguro, eficaz y muy útil tanto para tratar como para prevenir las enfermedades respiratorias más comunes en la infancia. Por ello, en Equilibrio Salud Integrativa apostamos por un enfoque integrativo que combina ciencia, experiencia clínica y acompañamiento familiar para mejorar la salud respiratoria de los más pequeños durante todo el año, especialmente en los meses más fríos.

